Después del 7 de Octubre, quedaron sabores amargos en ambas
tendencias, y eso lo pude palpar directamente. Por el lado de la oposición, un
grado de frustración (algo normal cuando uno apuesta a ganador y se pierde) y
por el lado del oficialismo una sensación de que parecía un sueño, porque
empezaron a entender que era preferible que ganara Capriles, para al mejor
estilo de España, salir a la calle como indignados por las medidas de ajuste económico
que debía hacer el nuevo gobierno como consecuencia del gran desfalco que conseguiría
del anterior.
Son innumerables los analistas políticos que nos dicen del
porque Capriles perdió, pero más aun los que están jugando a la anti política,
que denunciando fraudes sin ningún tipo de pruebas, buscan desmovilizar para las
elecciones del 16 de Diciembre.
Ahora bien, quiero enfocarme en ese “Temita” del fraude, el
cual me molesta porque aun el venezolano no aprende a distinguir términos, y de
ahí la ventaja del oficialismo. Aquí no existe fraude, sino mas bien: Corrupción,
Abuso de Poder, Uso de los recursos del Estado para un beneficio particular y
por último y más importante, una población que endosa el futuro del país al
pago de un bono dado el 5 de Octubre, cosa que se tienen pruebas y testimonio
suficiente para demostrarlo frente a cualquier instancias que realmente sea un
Poder Independiente subordinado a la voluntad del pueblo y no de un partido político.
Puedo comprender el grado de rabia de muchos, pero debemos
partir siempre de la premisa: Cabeza Fría, Corazón Caliente. Pero el tema no
queda solamente en el uso descarado de mi dinero para aplicar métodos en mí
contra – Mi dinero porque también soy venezolano – va también hacia aquella oposición
mezquina, embustera y que aplica al mejor estilo de los chulos, querer
mantenerse por un tiempo más, hasta que Chávez, caído por su supuesta penosa
enfermedad, les dé el camino libre para pescar en rio revuelto. Solo con ver
los casos de Ojeda y De Lima es suficiente.
Sin embargo, no todo es ver las costuras a las situaciones
de las elecciones, sino más bien, analizar qué podemos hacer para lograr lo que
requiere Venezuela en este preciso instante: Un cambio cultural antes de un
cambio de gobierno. Porque nada hacemos si una gran mayoría, basa su criterio
al voto en su mezquindad, solo viendo su bienestar, al pago de un bono, el
miedo frente a amenazas que son fantasiosas o la radicalización y fanatismos de
atacar a una cuarta republica que quedo 14 años atrás.
El poder lo tenemos nosotros, pero el mismo debe ser
ejercido saliendo a convencer, no como políticos sino como ciudadanos, a los
que producto de una instrucción deficiente, creen que las soluciones de sus
problemas las tiene el gobierno y no su ganas de trabajar. Recordándoles que al
gobierno no se le aplaude por cada obra que realiza, debido a que es su Obligación.
@joseantonio_p
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